Dos monjas en Nueva York han acudido a las redes sociales para denunciar la mala conducta sexual en las comunidades de fe, incluyendo su propia iglesia ortodoxa, bajo el lema "#ChurchToo". Las monjas recurrieron a las plataformas de Facebook e Instagram desde el pasado octubre cuando el supervisor de su convento, el sacerdote Gerasimos Makris, acusado de mala conducta sexual, se le permitió regresar a su iglesia en Brooklyn, señala este domingo 9 de diciembre el diario New York Post. Ver esta publicación en Instagram just a couple of #nunz getting ready for their next do - good adventure! • we are hitting the trail + going down an exciting path that will allow us to employ, help, + empower many more women survivors of all abuse, exploitation, domestic violence, + human trafficking! • stay tuned, it will prove to be worth it! Una publicación compartida de White Field Farm (@whitefieldfarmsoapco) el 29 Nov, 2018 a las 2:32 PST En el otoño de 2017 salió a relucir la primera denuncia de una mujer que dio "sentirse incómoda" en su interacción con Makris, lo que incluyó abrazos muy prolongados y se le pidió al religioso no tener contacto con esta. Ver esta publicación en Instagram “There are misconceptions about this movement — that it’s about taking down powerful men. This movement is not a witch hunt. It’s not even about mass disclosure. MeToo is a global community of survivors. It’s a mechanism for action, for empowerment through empathy. It’s about gaining power from knowing there is someone who gets you.” — Tarana Burke, founder of the #metoo movement • may all survivors have the strength to speak out, share their story, + become part of this empowering community that will not stop until there is real change in this world, our countries, our cultures, + especially, our mindsets about all abuse, exploitation, sexual harassment, violence, + assault Una publicación compartida de White Field Farm (@whitefieldfarmsoapco) el 13 Nov, 2018 a las 1:53 PST El pasado enero, el sacerdote admitió durante una reunión haber tenido relaciones con otras dos mujeres adultas "y aunque no fueron las interacciones sexuales usuales que uno imagina, no fueron apropiadas", señaló al Post el obispo Andonios Paropoulos, al frente del Arzobispdo Griego Ortodoxo. El Post indica además que pese a que una "corte espiritual" de la Arquidiócesis recomendó que fuera vetado, jerarcas de la iglesia le reinstalaron, luego de haber asistido a tratamiento "y por pedido de sus feligreses". Las religiosas comenzaron entonces una campaña en las redes sociales abogando por cambios, en las que aparecían con sus hábitos, con mensajes como "el silencio no es espiritual", "crean a los supervivientes", "pongan fin a la cultura de la violación", entre muchos otros, agrega el rotativo. Ver esta publicación en Instagram rape cul • ture : noun — a society or environment whose prevailing social attitudes have the effect of normalizing or trivializing sexual assault and abuse • notice that this definition points to the fact that sexual assault + abuse are minimized • that means that saying or believing things like, “Well, at least he didn’t rape her,” build a culture that minimizes + invalidates abuse, humiliating, traumatizing, + oftentimes, silencing victims • it is time for our country, local communities, + faith communities to change! Una publicación compartida de White Field Farm (@whitefieldfarmsoapco) el 1 Nov, 2018 a las 2:17 PDT El pasado noviembre los mensajes de las monjas, que trabajan con víctimas de tráfico humano, fueron de "el abuso sexual es real. Ocurre en nuestras familias, en nuestras comunidades locales, en nuestras comunidades de fe, en cada denominación cristiana, incluyendo a la iglesia ortodoxa". De acuerdo con el Post, es el más reciente escándalo en la iglesia Griega Ortodoxa y la parroquia de la Santa Cruz, cuyo exlíder, reverendo George Passiasas, fue apartado del sacerdocio luego de que el periódico revelara su relación con la directora de la escuela, una mujer casada a la que embarazó. (I)