En el otoño de 2014 los primeros sirios que huían de la guerra en su país descubrieron Idomeni, un poblado fronterizo entre Grecia y Macedonia, ubicado a 75 kilómetros de Tesalónica. Desde entonces, miles de personas han emprendido la ruta de los Balcanes desde allí, pero en noviembre de 2015 el paso se cerró. Solo los afganos e iraquíes tienen permisos esporádicos para pasar a Macedonia, pues las autoridades los han catalogado en riesgo por la guerra. El resto de personas (casi un millón) ha improvisado hogares, usa cartones para calentarse, se asea frente a todos y ha formado un nuevo gueto en pleno siglo XXI. (I) {unitegallery galeriasp_20_03_16}