Colgados con cuerdas, trepados en endebles andamios o dentro de una canasta, algunos obreros arriesgan sus vidas a la hora de trabajar. La actividad que realizan no solo demanda de mucha concentración; sino también de precisión y sagacidad. Pintar una edificación de 20 pisos, por ejemplo requiere tener equilibrio y serenidad para estar de pie en una plataforma. Instalar un transformador a más de 10 metros de altura demanda mucha precisión y cautela. Mientras que para limpiar vidrios se necesita ser cauto, minucioso y sagaz. Sin embargo, más allá de los riesgos que se corren, muchos obreros, en el país, se dedican a estas actividades. Ellos adoptan las medidas de precaución para no sufrir accidentes, aunque aseguran que los riesgos siempre están ahí. (I) {unitegallery alturas_sd_29_10_17}