Visiblemente emocionados, 35 estudiantes con discapacidad auditiva recibieron el premio al mejor talento artístico en artes manuales. Este concurso fue convocado por el Ministerio de Educación y contó con la participación de 38 establecimientos de Chimborazo. Los chicos, guiados por sus maestros, plasmaron sus vivencias diarias y su entorno en tarjetas elaboradas con productos reciclados como hojas, palos secos, viruta y plástico. “Les pedí que hicieran paisajes de donde ellos viven porque la mayoría es del campo”, explicó la docente, Sabina Centeno. Jonathan Santillán es hipoacúsico (incapacidad parcial para escuchar sonidos) y manipula las tijeras y corta con precisión los detalles para sus tarjetas. Las hojas secas que utiliza para la decoración las mantiene dentro de una guía telefónica para conservar el color y la textura. En cuestión de minutos, el joven presenta una tarjeta de 18 centímetros de largo por 18 de ancho, en la que se ha delineado al Chimborazo y en sus faldas a los campesinos en su diario vivir. Para Jonathan esta tarea es muy laboriosa, pero su recompensa es exhibirla terminada, enmarcada y lista para ser observada por la gente. (I)