Romanza de VeranoMedio día de verano -oro y azul- que ponestanta nueva alegría, tanta ansiedad secreta como un florecimiento sobre los corazones!Bajo la brisa inquietael parque rumoroso de nidos y cancioneses como un armonioso corazón de poeta.Sed de amor en las almas que humedecen los ojos,la divina locura de divinos excesos,en los cálices rojosde los labios traviesos, como tábanos de oro, revolotean los besos!Por las sendas brillantesde mullidas arenas,las parejas amantesentretejen con hilo de los dulces instantesel manto de las horas propicias y serenas…Y pasan rondas frágiles, ramilletes fragantesde románticas rubias y ardorosas morenas.Sobre el escudo heráldico del azul se diseñacomo prócer cimerala arrogante palmeraque enamorada sueñacon el pino del norte como cantaba el versomelodioso de Heine; y el lago tersocomo un espejo ustorio, se estremececon las alas de sedade un cisne majestuoso que padecesu galante nostalgia de los muslos de Leda…Cielo azul, lago y cisne, hacia el frondaje,decoración de noble señoríoque sugiere la magia de un paisajedel alma inmensa de Rubén Darío.Ernesto Noboa y Caamaño Algo más del personajeExtracto de sus poemas MORFINAMorfina, divina!De las almas tristes celeste beleño,fuente inagotable para todo ensueño,eficaz alivio de todo sufrir. EGO SUMAmo todo lo extraño, amo todo lo exótico;lo equívoco y morboso, lo falso y lo anormal:tan sólo calmar pueden mis nervios de neuróticola ampolla de morfina y el frasco de cloral. EMOCIÓN VESPERALHay tardes en las que uno desearía embarcarse y partir sin rumbo cierto,y, silenciosamente, de algún puerto,irse alejando mientras muere el día. Emprender una larga travesía y perderse después en un desiertoy misterioso mar, no descubierto por ningún navegante todavía. Obra publicada en la imprenta de la Universidad Central de Quito, en el año 1922. Foto: Archivo / El Telégrafo