Pedro Restrepo acudió ayer hasta la oficina de la Comisión de la Verdad,  en   la Fiscalía General del Estado,  para dar su testimonio sobre  la desaparición de sus hijos Andrés y Santiago durante el gobierno de León Febres Cordero en 1988. Fabián Salazar, fiscal asignado a la  causa, recibió a  Restrepo, su hija María Fernanda y su abogado Ramiro Aguilar. El padre de los desaparecidos exigió que no ingresen a la sala el teniente Juan Sosa, el sargento Guillermo Llerena y el policía Camilo Badillo, ex agentes del Servicio de Inteligencia Criminal (SIC), quienes fueron señalados como responsables de la tortura, muerte y desaparición de los jóvenes. El progenitor  de los jóvenes desaparecidos hace más de 23 años  aclaró que no acepta las versiones de Sosa y Badillo, al señalar como responsables   a Hipólito Medrano, Jorge Narváez y al agente Gudiño. Esta información se dio a conocer en marzo de este año por otro ex agente del SIC, Salomón Castillo, quien añadió que los agentes señalados como culpables pertenecían en ese entonces a la “Unidad de Automotores”. Cuando  Restrepo salió de la sala, tuvo enfrentamientos verbales con los ex agentes del SIC,   quienes le gritaron “mentiroso”. Restrepo los mandó a callar y en compañía de su hija y su abogado salieron por el estacionamiento de la Fiscalía, gritando a los ex agentes “asesinos de niños”. Dijo que apoya las investigaciones realizadas por la Comisión de la Verdad  y desconoce la última versión de los involucrados. Badillo, Sosa y Llerena le respondieron diciendo “Pedro, a usted solo le interesa la plata que cobró, no le interesa conocer lo que pasó con sus hijos”. Denis Andrade, defensor público de los policías, estuvo presente  en la  diligencia.