Carpe diem Suspicaces los ojos del filósofo condenan el júbilo de la cansada arboleda hacia la eternidad del pensamiento de las cosas. Y, ¿qué son las cosas?, preguntó un asno alado. “Las cosas son lo que no son”, retumbó con gravidez una voz paleolítica. Sospecha el filósofo de su condición de tal. Tal es su primer ímpetu, sino sospechoso su filosofar. Suelen ser los libros su refugio. Y su casa la de naipes armada en la memoria de su abuela, La jactancia del filosofo torna su piel en un médano de arena azucarada. Pero aquél que se atreve a sembrar una vida pujante cual grito de parto. Ése sin darse cuenta, cosecha los frutos del búho de Minerva. Alejandro Sly (1980, Buenos Aires), poeta, dramaturgo, artista plástico y académico.