La Organización de Mujeres Indígenas y Campesinas Sembrando Esperanza (Omics), conformada hace 28 años en Cotopaxi, se ha propuesto terminar con los intermediarios y buscar un espacio para exponer sus productos de forma directa. Para el efecto, integraron nueve delegaciones, cuya labor será establecer diálogos con las autoridades y llegar a acuerdos.Martha Jaya, presidenta de la asociación, manifestó que su objetivo es garantizar el expendio de productos que no afecten la salud de los consumidores. En ese sentido,  han organizado talleres y capacitaciones para conocer las afecciones que pueden producir las frutas y verduras que tienen una gran cantidad de fertilizantes. El médico Mario Osorio explicó que, si bien los abonos aumentan la producción de alimentos, los efectos en el medio ambiente y en la salud de los  humanos son nocivos. Aseguró que los pesticidas  están relacionados con varias enfermedades, entre las que se incluyen el cáncer, el linfoma, anomalías reproductivas, trastornos endocrinos y problemas neurológicos. “Si hay los recursos y la posibilidad de consumir productos que sean orgánicos estaremos ayudando a limpiar nuestro organismo”, explicó.  El grupo está conformado por 24 comunidades con base en Sigchos, Latacunga y Saquisilí.  Reúne aproximadamente a 1.200 mujeres.