Mujer y tiempo El árbol que envuelve tu mirada desnudo se muestra en un otoño perpetuo de tristeza circense. Nudos trazan las vetas de su madera insurrecta. Sus brazos visten la corteza de una marea perfecta. Laberintos sus raíces duermen acompañadas de sus deslices. En el humedal del vértigo azulado la maraña de vida busca la tierra morena de sus ancestros. La mujer que mira el irresponsable horizonte del buen sentido contempla la ausencia de la recta línea trazada por un geómetra. Tú, que sabes mirar el vaivén del tiempo, destierras la mirada incólume para vivificar el pensamiento hacia el clamor infinito de los árboles añejos perplejos...