Ecuador / Domingo, 22 Marzo 2026

Netanyahu: amenaza a la paz

Contra la mayoría de pronósticos electorales, el Partido Likud de Benjamín Netanyahu obtuvo la victoria en las elecciones del 17 de marzo para el Parlamento israelí -el Knesset-, al obtener 30 de los 120 escaños. Su principal contrincante, Isaac Herzog, del Partido Laborista (24 curules), se proclamó líder de la oposición para la que contará, probablemente, con un aliado de reciente formación: la Lista Conjunta Árabe-Israelí que ganó 14.

¿Cómo explicar el triunfo del dirigente derechista y ultranacionalista que pregonó abiertamente que, mientras él estuviera a la cabeza del gobierno, “no habría un Estado palestino”? Los analistas políticos coinciden en explicar su inesperada victoria, justamente en esa fuerte aseveración, unida a la  oferta de no eliminar las colonias judías en la ocupada Cisjordania.

Se han transparentado más las fuerzas que apoyan al ultraconservador Netanyahu. Hace poco tuvo la oportunidad de manifestarse frente al Congreso de Estados Unidos en una posición contraria a la política sobre Medio Oriente del presidente Barack Obama. Sus invitantes fueron un grupo de senadores del Partido Republicano, que constituyen un grupo reaccionario y pro sionista, ligado a los intereses de los judíos más ricos y poderosos, esos que confunden los intereses de Israel con los de su país, o peor aún, que creen que es uno solo…

Para quienes esperan y auspician la reanudación de negociaciones entre israelíes y palestinos, el mantenimiento en el poder de Netanyahu supone un duro revés. Pese a la opinión mundial en contra, la política de exterminio del pueblo palestino continuará y masacres como la sufrida por la población de Gaza en época reciente tenderán a repetirse. El negociador Naeb Erekat, empeñado en retomar los diálogos de paz, ha reconocido que “el éxito de la campaña de Netanyahu se ha basado en la negación de los derechos fundamentales del pueblo palestino”.

Tal acontecimiento se da en momentos en los cuales debe culminar la negociación internacional con Irán acerca del uso pacífico de la energía nuclear. Justamente sobre este tema, el triunfador en las recientes elecciones habló en el Senado norteamericano, para recalcar su tenaz oposición a que se concrete dicho acuerdo. La posición israelí es paradójica, si se recuerda que es un secreto a voces la posesión de armas atómicas por ese país.

La Organización de las Naciones Unidas está llamada a jugar un rol más enérgico y obligar -con el apoyo norteamericano- a que Israel acepte las múltiples resoluciones del organismo en el sentido de reconocer dos Estados con las fronteras de 1967 y el retorno de los millones de palestinos a quienes no se permite volver.

El martirio diario de los habitantes de Gaza debe cesar de inmediato y la única forma para lograrlo es una posición firme de la comunidad internacional, a través de las organizaciones que la representan.

Obama debe reflexionar acerca de qué países constituyen una real amenaza para Estados Unidos -entre los cuales no está, por supuesto, Venezuela- y para la paz del mundo, y actuar en consecuencia.