El celular en clase puede ser destructivo (6)
Las tecnologías en general, y entre ellas el celular, son neutras. No son buenas ni malas, son medios que dependen de los objetivos para los cuales son utilizadas. Se dan los casos de que las más avanzadas tecnologías se las pone al servicio de las más atrasadas y destructoras ideologías. La tecnología, como por ejemplo el celular y su utilización en clase, no es más que un elemento dentro de un sistema cuya utilización no garantiza el cumplimiento del éxito en la realización de una buena clase y un buen aprendizaje. Mientras el resto de elementos de una clase no se encuentren y colaboren entre sí, los resultados pueden ser trascendentales o atentatorios a la dignidad humana.
Juan Vaello Orts, pedagogo español, considera cinco elementos que deben funcionar previa y simultáneamente a la utilización de las tecnologías en la clase, y son las siguientes: las relaciones interpersonales (empatía y respeto); las relaciones intrapersonales (la autoestima); los procesos atencionales, la concentración y la motivación; la voluntad o no de estudiar; y los conocimientos académicos que se imparten. El manejo adecuado de las múltiples variables psicológicas determinan los recuerdos que quedan en los alumnos de la enseñanza de sus profesores y complementariamente será el uso de las tecnologías y el aprendizaje en clase.
Nicholas Burbules, profesor de la Universidad de Illinois, experto de tecnologías de la educación y autor de varios libros sobre el tema, principalmente su obra (en coautoría) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, sostiene que “los problemas no se solucionan con prohibir las TIC, simulando que no existen. Las nuevas tecnologías son herramientas demasiado valiosas como para dejarlas fuera del aula”. Agrega que “una vez que se instala una nueva tecnología, se utiliza con una multiplicidad de propósitos. Algunos serán beneficiosos, otros serán perjudiciales. Este es el gran dilema que la tecnología nos presenta. El desafío de los educadores es tratar de tomar los aspectos benéficos e incorporarlos a sus propuestas y, por otra parte, hacer lo posible por minimizar sus peligros, comprendiendo que es inevitable que ambos aspectos aparezcan juntos”.
La solución es encontrar un punto de unión o puente entre lo que los jóvenes se encuentran motivados a hacer con base en sus intereses, lo que los educadores consideran que deben aprender y lo contemplado en la planificación curricular; además de esclarecer el ‘mito del progreso tecnológico’, que inocentemente cree solamente en lo positivo de las nuevas tecnologías, minimizando o excluyendo sus grandes riesgos cuando se las utiliza sin precaución, terminando por alienar a las personas; no constituyéndose como parte de un proceso de construcción de la autonomía, de la libertad, sino del libertinaje, la adicción y manipulación de las conciencias de los jóvenes.